Petro convoca marchas nacionales por salario mínimo suspendido
Este jueves 19 de febrero, el presidente Gustavo Petro convocó a una jornada nacional de marchas en todas las plazas públicas de Colombia. La movilización, citada para las 2:00 p.m., busca defender el decreto del salario mínimo, conocido como 'salario vital', que fue suspendido de manera provisional por el Consejo de Estado. Desde la Casa de Nariño, el mandatario instó a la ciudadanía a participar de forma pacífica en un acto de presión sin precedentes.
Un llamado a las calles: ¿Estrategia o desesperación?
La imagen es poderosa y cuestionable: un Jefe de Estado apelando directamente a la movilización popular para presionar a otra rama del poder público. ¿Es esta una defensa legítima de los derechos de los trabajadores o un peligroso precedente de confrontación entre poderes? Petro enmarca el 'salario vital' como una conquista histórica y un mandato constitucional, pero el Consejo de Estado vio suficientes irregularidades como para ponerle un freno de emergencia. La calle se convierte, así, en el nuevo campo de batalla política.
El pulso institucional se tensa
Mientras el Gobierno califica la medida suspendida como un triunfo para la clase trabajadora, surgen preguntas incómodas. ¿Por qué recurrir a la convocatoria de marchas en lugar de agotar los argumentos jurídicos? Este movimiento dramatiza el conflicto y coloca a la ciudadanía en la primera línea de un forcejeo institucional que debería resolverse en los estrados. ¿Busca Petro legitimidad popular para un decreto que no pasó el primer filtro de control?
La consigna es clara: respaldar el decreto y rechazar su suspensión. Sin embargo, el llamado presidencial a tomar las plazas genera un clima de incertidumbre y polarización. Se promete paz, pero la historia reciente nos muestra que estas convocatorias pueden derivar en escenarios impredecibles. ¿Está el Gobierno jugando con fuego al movilizar las pasiones colectivas en un tema tan sensible como el bolsillo de los colombianos?
El salario vital: ¿Derecho o arma política?
Al fondo del escándalo y la convocatoria a marchar yace una pregunta fundamental: ¿es el 'salario vital' realmente una política pública robusta o un experimento económico con fecha de caducidad judicial? El Consejo de Estado tiene sus dudas, y ahora Petro responde con la fuerza de la plaza pública. Esta estrategia, aunque efectista, evade el debate técnico y judicial que el tema merece, transformándolo en un espectáculo de apoyo o rechazo al Gobierno.
La jornada de este jueves marcará un antes y un después. No solo medirá el apoyo real a la política económica de Petro, sino que pondrá a prueba los límites de la presión social sobre las altas cortes. Es un capítulo más en la creciente tensión entre el Palacio de Nariño y otras instituciones del Estado. El pueblo, una vez más, es convocado como testigo y parte en un duelo donde las élites dirimen sus diferencias. El resultado podría definir el tono del resto del gobierno.