¡Histórico! Desempleo en Colombia cae a mínimo récord pese a advertencias

¡Histórico! Desempleo en Colombia cae a mínimo récord pese a advertencias

Un Golpe a los Pronósticos Catastróficos

COLOMBIA - En un giro dramático que ha dejado a analistas y opositores políticos sin palabras, el país acaba de cerrar el mes de enero con una noticia económica que resuena como un trueno: el desempleo ha caído a un 10.9%, el nivel más bajo en toda la historia registrada de la nación. Esta cifra, emitida por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), llega en un momento crucial, justo después de que voces críticas, principalmente de la oposición y algunos gremios económicos, lanzaran una andanada de advertencias apocalípticas. ¿Su argumento? Que el incremento del 23.7% en el salario mínimo para 2024 sería un 'suicidio laboral' que destruiría masivamente el empleo formal. Los datos, fríos y contundentes, ahora los desmienten.

La Batalla de las Narrativas: ¿Quién Tenía la Razón?

El escenario estaba preparado para el conflicto. A finales de 2023, el anuncio del aumento salarial generó una polarización feroz. Por un lado, el gobierno defendía la medida como un acto de justicia social y un motor para la demanda interna. Por el otro, un coro de críticos, encabezado por figuras como el exministro de Hacienda Alberto Carrasquilla y varios presidentes de asociaciones empresariales, vaticinaba un desastre. Sus declaraciones, amplificadas por medios afines, pintaban un panorama desolador: cierres de pequeñas empresas, reducción de plantillas y un frenazo a la contratación. "Ese aumento es irresponsable y generará más desempleo", fue una frase repetida hasta el cansancio. Sin embargo, el primer dato laboral del año, el de enero, les ha dado una bofetada de realidad. No solo no hubo destrucción de empleo, sino que la economía generó más puestos de trabajo, absorbiendo el incremento de costos para las empresas.

Detrás del Número: ¿Qué Impulsó la Creación de Empleo?

Pero, ¿cómo se explica este fenómeno contrario a la teoría económica clásica que predice que un aumento abrupto en los salarios puede encarecer el empleo? Los analistas consultados apuntan a un cóctel de factores. En primer lugar, la economía colombiana viene mostrando una resiliencia mayor a la esperada, con sectores como el comercio, la administración pública y los servicios mostrando dinamismo. En segundo lugar, la propia inyección de poder adquisitivo en los bolsillos de los trabajadores de menores ingresos puede estar estimulando el consumo interno, lo que a su vez sostiene la actividad comercial y de servicios, sectores intensivos en mano de obra. "Es una lección de humildad para los dogmas", comenta una economista de una universidad pública que prefiere guardar su nombre. "Se subestimó la capacidad de adaptación del mercado y el efecto multiplicador de poner dinero en la base de la pirámide".

La Oposición en la Mira: ¿Alarmismo Infundado?

Este resultado pone un foco de interrogantes incómodos sobre la calidad de los análisis y las intenciones detrás de las advertencias opositoras. ¿Fue un error de cálculo monumental o una estrategia de presión política para desacreditar al gobierno? El periodismo de investigación debe ahora escarbar en esas predicciones fallidas. ¿Qué modelos usaron? ¿Ignoraron variables clave? El titular histórico del DANE no es solo una buena noticia para los trabajadores; es un elemento que alimenta la desconfianza hacia un discurso económico que, en ocasiones, parece servir más a intereses particulares que a un diagnóstico riguroso. Las cámaras de comercio y las federaciones que pronosticaron el caos ahora tienen el deber de explicar públicamente su equivocación.

No Todo es Color de Rosa: Los Desafíos que Persisten

Aunque el titular es innegablemente positivo, un periodismo serio y crítico debe mirar más allá del porcentaje general. El 10.9% sigue siendo una tasa de desempleo alta si se compara con estándares internacionales. Además, las brechas regionales, de género y etnia son abismales. Ciudades como Quibdó o Popayán siguen reportando cifras que duplican la nacional, y el desempleo juvenil y femenino continúa siendo un problema estructural no resuelto. El empleo informal, aunque mostró una leve mejoría, aún abarca a más de la mitad de los trabajadores colombianos, lo que significa precariedad y falta de protección social. Celebrar el récord es legítimo, pero usarlo para ocultar estos problemas profundos sería un fraude periodístico. El gobierno no puede dormirse en los laureles; este debe ser el piso, no el techo.

¿Una Tregua o una Nueva Etapa de la Disputa?

El parte de victoria del Ministerio de Trabajo es claro, pero la batalla de las narrativas está lejos de terminar. Es probable que los críticos moderen su tono en el corto plazo, pero cambiarán el ángulo de ataque. Cuestionarán la calidad del empleo creado, señalarán el persistente subempleo o argumentarán que el efecto negativo del salario mínimo se verá con retardos, en los próximos trimestres. El deber del periodismo sensacionalista, pero riguroso, es no dar por cerrado el caso. Debemos seguir cada cifra, contrastar cada declaración y exponer cada irregularidad. Por ahora, los números le han dado la razón al gobierno en este asalto. Pero en economía, como en la política, la última palabra nunca está dicha. La pregunta que queda flotando en el aire es contundente: ¿Cuántas veces más tendremos que desmentir a los profetas del derrumbe?