Abuelo gana lotería y monta imperio de narcotráfico con su hijo

Abuelo gana lotería y monta imperio de narcotráfico con su hijo

El abuelo británico John Eric Spiby, de 80 años, fue condenado a más de 16 años de prisión por usar su premio millonario de la lotería para montar un imperio de narcotráfico multimillonario junto a su hijo. Los hechos, juzgados en el Reino Unido, salieron a la luz tras una investigación que culminó con sentencias en febrero de 2026. La operación criminal, iniciada tras ganar 2.77 millones en 2010, se dedicaba a la fabricación industrial de pastillas falsas.

De ganador de la lotería a capo narcotraficante

Lejos de disfrutar una jubilación tranquila, Spiby invirtió todo su capital en maquinaria especializada. El objetivo era producir comprimidos ilegales a una escala industrial. La operación comenzó en su propia granja y, debido a su rápido crecimiento, se trasladó en 2021 a una nave industrial en Salford.

La fiscalía británica detalló que el dinero de la lotería fue el punto de partida financiero de la organización. Este capital inicial permitió adquirir tecnología y establecer una logística compleja. La red no era un delito menor, sino una estructura empresarial criminal bien organizada.

La fachada legal y el volumen del negocio

Para encubrir sus actividades, los Spiby crearon la empresa Nutra Inc.. Esta fachada les permitía operar con cierta impunidad. Según el proceso judicial, la organización logró fabricar millones de pastillas ilegales.

El valor estimado de este negocio en el mercado negro oscilaba entre 56 y 332 millones de euros. La fiscal Emma Clarke resaltó que el volumen de producción evidenciaba una estructura industrial del crimen. La operación incluía comunicaciones encriptadas y vínculos con otras redes delictivas.

El etizolam: la droga que construyó el imperio

La sustancia estrella de esta fábrica ilegal era el etizolam, un potente tranquilizante. Se comercializaba fraudulentamente como si fuera Valium. Esta droga está asociada a numerosas muertes por consumo, según la National Library of Medicine.

La producción de esta pastilla generó ganancias astronómicas para la familia. El riesgo para la salud pública era enorme, dada la potencia del compuesto y su distribución masiva. Las autoridades alertaron sobre el peligro de estas pastillas falsificadas.

El papel clave del hijo en la organización

John Colin Spiby Jr., de 37 años, era el brazo derecho de su octogenario padre. Se encargaba de las tareas manuales y de manipulación en la fabricación. Su condena fue de 9 años de prisión por su participación activa en el esquema.

Junto a ellos, otros dos hombres fueron identificados como colaboradores necesarios. La organización funcionaba con roles definidos, similar a una corporación legal. La participación familiar fue un elemento central en la expansión del negocio.

Armas, condena y las palabras del juez

Durante el registro, las autoridades no solo encontraron la fábrica de drogas. También se incautaron armas de fuego y munición en poder de John Eric Spiby. Este hallazgo agravó sustancialmente los cargos en su contra.

El juez Nicholas Clark fue contundente al dictar sentencia. "A pesar de ganar la lotería, decidió continuar una vida dedicada al crimen", declaró. Subrayó que Spiby se alejó por completo de lo que podría haber sido una jubilación pacífica y normal.

La condena final para el patriarca fue de 16 años y seis meses de prisión. Esta pena refleja la gravedad de uno de los mayores casos de narcotráfico registrados en el Reino Unido. El dinero de la suerte se convirtió en el capital semilla de una pesadilla criminal.

El caso deja una advertencia clara: el crimen organizado puede surgir de los lugares más insospechados. También muestra cómo el capital inicial, incluso lícito, puede desviarse hacia actividades devastadoras para la sociedad.